Clases de estilo (II). Viste como un villano, o no
Imaginaos el plano general de la siguiente escena: Entre la penumbra de un sótano se vislumbra la decaída figura de un superhéroe maniatado, apenas iluminado por una hebra de luz que cae en picado desde las desgastadas juntas de la madera del techo. De pronto las puertas se abren estrepitosamente, golpean la descorchada pared y se manifiesta el villano, envuelto en un haz de neblinosa luz. Pero …¡¡horror, terror y pavor!! El malísimo entra en la escena vestido como Galliano en su peor día, así que el héroe, además de por una cuerda, se ve reducido por un ataque de risa.
No lo podéis negar. En general, así visten los abyectos personajes que pueblan las páginas de los tebeos, como si fuesen pequeños pillastres que antes de cometer una fechoría rebuscasen un disfraz en el baúl de la abuela.
Sabemos que la “villanía” como profesión atrae a personajes extravagantes, pero eso no es excusa para vestirse como un drag-queen gótico sin ser sábado o fiesta de guardar. Sería extraño encontrar a villanos fashion–victim, que para eso son misántropos. Pero hombre, un poquito de clase, que sus potenciales seguidores del mañana lo que anhelan es un modelo triunfador al que imitar.
Reconocemos, eso sí, que además de la vestimenta el porte también hace mucho. Fijáos lo que consiguen un Nazgul, Darth Vader o Severus Snape con un trapito de nada. Así que la primera lección en una escuela de villanos sería : Hazte con una capa oscura, almidónala y sal a la calle así que sople un poco de aire.
En la próxima entrega de “clases de estilo”, ejemplificaremos algunos de los “aarggss” más terroríficos de la historia villanesca. ¡Podeis dar ideas!
Fátima Elías Busto
Bibliotecaria