Las calles de arena de Paco Roca
Tras el enorme éxito alcanzado por Arrugas, por la que obtuvo el Premio Nacional de Cómic 2008, en la primavera de este año Paco Roca sacaba su obra siguiente: Las calles de Arena, editada por Astiberri. En resumen se trata de la historia de un hombre que se pierde en un laberíntico barrio de su ciudad donde va encontrando personajes que dan lugar a situaciones curiosas y desconcertantes.
En esta obra Paco Roca se instala en un cruce de caminos literarios que vienen desde el surrealismo, lo onírico, el realismo mágico. Las historias imposibles de los personajes del cómic y, especialmente los miedos que llevamos con nosotros, cargan de fuerza las andanzas de este visitante en un mundo absurdo.
Es realmente meritorio que Paco Roca no haya querido hacer un "Arrugas 2" pero obras como Las calles de arena rozan el peligro de ser simplemente una acumulación de referencias y guiños literarios, una muestra erudita ostentosa. Sin embargo creemos que el cómic salva bien este peligro mediante una estructura narrativa que permite que los hechos se sucedan con cierta naturalidad y lógica si es que podemos hablar de esas cualidades en el universo descrito en este cómic.
Nos gustaría decir lo mismo del aspecto gráfico, del dibujo, por otro lado ya bien conocido por los seguidores de Paco Roca. Es difícil hacer anotaciones estilísticas a un autor que pertenece ya al star system (no sabemos si a su pesar) de lo políticamente correcto, de ese cómic social o pedagógico que encuentra tanto eco entre los bienpensantes. Valoramos el enorme trabajo de guionizar Las calles de arena pero las viñetas, el dibujo, el color no recoge ninguno de los aspectos que destacan en el cómic y que ya hemos citado: surrealismo, magia, lirismo.
Si el cómic como género debe combinar texto y dibujo Paco Roca ha descargado todo el peso expresivo y narrativo en el guión, en la historia, y abandona completamente el dibujo a la suerte habitual; si apartamos los ojos de las letras no hay capacidad alguna para generar emotividad o argumento desde el gráfico.
Una pena, por que Las calles de arena es una historia fantástica para unas viñetas muy convencionales.
Julio Pesquero
Svo. Municipal Bibliotecas A Coruña
| Las calles de Arena / Paco Roca | 2º ed. | Astiberri, 2009 | 102 p. : color | ISBN 978-84-96815-91-9 |
-O mar está enfermo- espetoume un percebeiro
"Pode que o compren nas escolas para estudar o Antigo Testamento" dixo satíricamente o pai do cómic underground americano cando lle preguntaron pola repercusión que terá a súa recén rematada obra “Génesis”. E nada máis lonxe da realidade, porque se por algo se caracteriza o traballo de
Mientras mostrábamos un cuento troquelado a unos niños de tres años, entre sus páginas emergió una libélula. – Ooooh, exclamaron los pequeños, extasiados.
Se hai algo que nunca fai
Verano de 1967. Kenichi, un niño de 11 años, y su hermana menor, Sakiko, pasarán ese estío con sus abuelos en Tottori, una ciudad de origen medieval construída en torno a un castillo que se alzaba en la cima de una montaña. Pero esto no les produce deleite ya que su madre está gravemente enferma y debe de ser hospitalizada en Osaka. El verano no es felicidad porque, pese a su corta edad, Kenichi está abrumado por los recuerdos de un pasado mejor, un tiempo en el que su padre aún estaba vivo y su madre sana. Así que el protagonista deja transcurrir las horas vagabundeando por las misteriosas ruinas del castillo, sobre las que pesan todo tipo de leyendas.
Si un cómic se realiza entre dos, hay un guionista que escribe lo que más tarde un dibujante ilustra. Al menos ese es el origen en el que el groso de los mortales concibe los tebeos. Pero en casos como este no es así. Y es que nunca un adverbio de tiempo fue más apropiado: Neil Gaiman escribe mientras Dave McKean ilustra.
Me enamoré físicamente de este manhwa al localizarlo en unas estanterías repletas de lomos de cómics orientales. - ¿Una edición en cartoné? ¿Qué será esto? ¡Qué ilustración tan delicada! -¡Llévatelo!- exclamó mi compañera Lorena encantada con el descubrimiento. Tanto me sedujo que es uno de los cómics recomendados en la guía de sugerencias de compras navideñas ofrecida anualmente en la biblioteca. Quizá no os apasione tanto como para regalarlo, pero de momento lo reseño para incitaros la curiosidad.
Alice Prin era unha rapaza de 12 anos que un día de 1913 veuse na obriga de marchar do seu pequeno pobo no encontro da súa nai para poder recibir unha mellor educación en París. Naquel momento ninguén sabía que nun futuro aquela rapaza sería recordada co nome de Kiki de Montparnasse. 
“Amaranth” suena en el móvil a modo de alarma. No hay tregua, cantaban los Barricada. Es lunes y hay que ir a trabajar. Llueve. El bus va repleto de abrigos mojados, ruído y sueño. Por la tarde, hago malabares con las bolsas de la compra y el paraguas mientras busco las llaves. Pero en casa hay zapatillas y un cómic siateleita. Jeje. Hoy es de esos días que tanto exasperaban a Frasier.


El hiperpréstamo de las series de manga en la biblioteca fluctúa como llevado por las mareas. Aún no acierto a comprender el motivo del temporal éxito de unas sobre otras (que pongan su versión anime en TV, el boca a boca, el estreno de un videojuego…) pero el caso es que el año pasado InuYasha desplazó a Naruto a una vida más tranquila en las estanterías de la biblioteca. Mas, desde Enero, el perro-demonio decayó y los reyes del shonen son Ichigo –Bleach- y el capitán Luffy -One Piece- . Sin embargo, desde inicios del verano, otro manga apunta a que este año el podium del “shonen campeón de invierno” se ancheará para dar cabida a una terna: el joven Naruto Uzumaki ha desaparecido de las baldas para pulular entre bolsillos.
Si, si, si, si, si, si. Xa era hora!!!!!. Fátima, xa podes poñer Batman Begins como segunda no teu podio de
Xi Ji Xiang es un conocido cuento chino del S. IX, reescrito cuatro siglos después para interpretar en el teatro por Wang Shifu, que lo renombró “La cámara del ala oeste”, una versión con final feliz.Y acomodándose a los tiempos surge ahora una adaptación al cómic por Sun Jiayu y la genial ilustradora Guo Guo.











